Skip to content

003: ¿…Y qué decías que era un sesgo?

by en junio 13, 2011

Versión original

(Continuación del artículo anterior: “¿Por qué la verdad? Y…”)

Un sesgo es un tipo específico de obstáculo en nuestra meta de alcanzar la verdad – Su papel como “obstáculo” brota de esta meta de la verdad – pero hay muchos más obstáculos que no son “sesgos”.

Si empezamos preguntando directamente “¿Qué es un sesgo?”, la pregunta se realiza en el orden equivocado. Como dice el refrán, “Hay cuarenta tipos de locura, pero solo un tipo de sentido común.” La verdad es un objetivo de tamaño reducido, una pequeña región a alcanzar en el espacio de configuraciones. “Me quiere, no me quiere” puede ser una pregunta binaria, pero E=MC^2 es un punto diminuto en el espacio de todas las ecuaciones, como tener el cupón premiado en el espacio de todos los billetes de lotería. El error no es una condición excepcional; es el éxito lo que es tan improbable a priori que necesita una explicación.

No puede empezarse a hablar de un deber moral de “reducir los sesgos”, porque los sesgos sean malos y malignos y Eso No Se Hace. Ese es el tipo de pensamiento que alguien puede terminar teniendo si adquirió el deber deontológico de la “racionalidad” mediante osmosis social, lo que hace que la gente intente utilizar técnicas sin apreciar las razones por las que son necesarias. (Lo que es malo y maligno y Eso No Se Hace, conforme a Surely You’re Joking, Mr. Feynman, que leí de niño.)

En vez de eso, queremos llegar a la verdad, por cualquier motivo, y nos encontramos con distintos obstáculos que se interponen en el camino a nuestra meta. Estos obstáculos no son demasiado diferentes entre sí – por ejemplo, existen obstáculos que tienen que ver con no tener suficiente potencia de computación disponible, o que la información es costosa. Parece que un gran número de obstáculos tienen cierta característica en común – agrupados en una región del espacio de obstáculos-a-la-verdad – y esa región se ha etiquetado como “sesgos”.

¿Qué es un sesgo? ¿Podemos mirar a la agrupación empírica y encontrar una prueba compacta para designar a sus miembros? Quizás podamos averiguar que no podemos dar una explicación mejor que señalar a algunos ejemplos extensos, y esperar que el oyente lo comprenda. Si uno es un científico que acabas de comenzar a investigar el fuego, puede ser mucho más sensato señalar a una fogata y decir “El fuego es esa cosa brillante y anaranjada de allí,” en vez de decir “Defino el fuego como una transmutación alquímica de substancias que liberan flogisto.” Como dije en La Verdad Simple, no se debe ignorar algo simplemente porque no se pueda definir. No puedo citar las ecuaciones de la Relatividad General de memoria, pero sin embargo si me fuera más alla de un precipicio, me caería. Y podemos decir lo mismo de los sesgos – no nos afectarán menos si resulta que no podemos definir de forma compacta que es un “sesgo”. Podemos señalar a las falacias conjuntivas, al exceso de confianza, a la disponibilidad y representabilidad de los heurísticos, al sesgo de la tasa base, y decir “Cosas como ésas.”

Una vez dicho todo eso, parece que podemos etiquetar como “sesgo” todos los obstáculos a la verdad que se producen, no por el coste de la información, ni limitada por el poder de computación, sino por la forma de nuestra propia maquinaria mental. Por ejemplo, el mecanismo que está optimizado evolutivamente para propósitos que se oponen activamente a la precisión epistémica; por ejemplo, el mecanismo usado para vencer discusiones con contextos políticos adaptativos. O la presión selectiva opuesta a la precisión epistémica; por ejemplo, creer en lo que los demás creen para llevarte bien con ellos socialmente. O, en el clásico sesgo heurístico, el mecanismo funciona utilizando un algoritmo identificable que produce resultados útiles, pero también errores sistemáticos: la misma heurística de disponibilidad no es un sesgo, pero da pie a sesgos identificables y completamente descriptibles. Cuando nuestro cerebro hace algo mal, y tras muchas investigaciones y/o pensamientos profundos, alguien identifica el problema de forma que el Sistema 2 pueda comprender, y entonces llamamos a eso “sesgo”. Incluso si no podemos hacer las cosas mejor por saberlo, es un fallo que aparece, de forma identificable, en una clase particular de mecanismos cognitivos – no por no tener mecanismos insuficientes, sino por la forma de esos mismos mecanismos.

Los “sesgos” se distinguen de los errores que aparecen en los contenidos cognitivos, como las creencias adoptadas, o de los deberes morales adoptados. Los llamamos “errores” en vez de “sesgos”, y son mucho más fáciles de corregir, una vez que nos hemos dado cuenta por nosotros mismos. (Aunque el origen del error, o el origen del origen del error, puede ser en última instancia algún tipo de sesgo.)

Los “sesgos” se distinguen de los errores que aparecen por daños en los cerebros humanos individuales, o por elementos culturales absorbidos; los sesgos aparecen de los mecanismos que son universalmente humanos.

Platón no tenía “sesgos” al ignorar la Relatividad General – no tenía forma de reunir esa información, su ignorancia no era resultado de la forma de su maquinaria mental. Pero si Platón creía que los filósofos serían reyes mejores era porque el mismo era un filósofo – y esta creencia, por su parte, se originó de un instinto político adaptativo universal para la auto-promoción, y no porque el papá de Platón le dijera que todos tenían el deber moral de promover su propia profesión a puestos gubernamentales, o porque Platón esnifara demasiado pegamento de niño – entonces eso era un sesgo, tanto si Platón estaba advertido de ello como si no.

Los sesgos pueden no ser fáciles de corregir. Pueden incluso no ser corregibles. Pero cuando examinamos nuestra propia maquinaria mental y vemos un caso real de una clase identificable de error; y cuando el problema parece venir de la forma evolucionada de la maquinaria, en vez de no tener la suficiente maquinaria, o malos contenidos específicos; entonces llamamos a eso un sesgo.

Personalmente, veo nuestra búsqueda en términos de adquirir habilidades personales de racionalidad, en mejorar nuestra técnica para encontrar verdades. El desafió estriba en conseguir la meta positiva de la verdad, no evitar la meta negativa de los fallos. El espacio de fallos es amplio, infinitos errores de infinita variedad. Es difícil describir un espacio así de grande. “Lo que es verdadero sobre una manzana puede no ser cierto para otra manzana; así, más se puede decir de una única manzana que de todas las manzanas del mundo.” El espacio de éxito es mucho más reducido, por tanto se pueden decir más cosas de el.

Aunque no soy contrario (como acabáis de ver) a hablar sobre definiciones, debemos recordar que ese no es nuestro objetivo principal. Estamos aquí para seguir la gran búsqueda humana de la verdad: ya que necesitamos desesperadamente el conocimiento, y además de eso, somos curiosos. Esforcémonos con ese fin para superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino, tanto como si los llamamos “sesgos” como si no.

About these ads

From → Uncategorized

Dejar un comentario

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: